martes, 3 de agosto de 2010

golfo de México, PETROLERAS sigue destruyendo a la madre tierra

BP asumirá limpieza de marea negra hasta el final, promete nuevo presidente

31 Julio 2010

Aguas del Golfo de México altamente contaminadas con el derrame de petróleo

El nuevo presidente de la petrolera británica BP, Bob Dudley, prometió este viernes, durante su primera visita al Golfo de México desde su flamante nombramiento, que la empresa asumiría hasta el final las operaciones de limpieza de la marea negra en la región.

"Hemos tenido algunas buenas noticias relativas al petróleo… pero esto no significa que hemos terminado. Estaremos aquí por años", dijo Dudley a la prensa en Misisipi, uno de los cinco estados afectados por el derrame petrolero provocado por la explosión de una plataforma gestionada por BP.

El pozo petrolero submarino dañado a raíz de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon el 20 de abril lleva dos semanas tapado, lo cual detuvo por fin la fuga de crudo que llevaba tres meses derramándose en el océano: se estima que más de 5,3 millones de barriles de petróleo se virtieron al mar.

Desde que BP logró tapar el pozo el 15 de julio, el crudo dejó de escaparse, y tanto el grupo británico como los expertos estadounidenses dicen que ahora les cuesta encontrar petróleo a los barcos destinados a filtrar el crudo para extraerlo del agua marina.

Dudley fue nombrado el martes en reemplazo de Tony Hayward, que ha sido duramente criticado por su mala gestión de la peor catástrofe ambiental de Estados Unidos.

(Con información de AFP)


Desastre en el Golfo de México inaccesible para la prensa

Por Dahr Jamail

Un pelícano recibe tratamiento en el Centro para Rehabilitación de Aves de Fort Jackson. Crédito: Cortesía de la International Bird Rescue Research Center (IBRRC)

Un pelícano recibe tratamiento en el Centro para Rehabilitación de Aves de Fort Jackson. Crédito: Cortesía de la International Bird Rescue Research Center (IBRRC)

 La Guardia Costera de Estados Unidos, que trabaja en coordinación con la gigante petrolera British Petroleum (BP), establece nuevas restricciones a la cobertura periodística del derrame petrolero en el Golfo de México.

"No puede venir aquí", dijo a IPS el guardia de seguridad Don, contratado por BP, en el Centro para la Rehabilitación de Fauna Empetrolada de Fort Jackson, en el sudoriental estado de Louisiana.

Adentro, funcionarios del Centro Internacional para la Investigación en el Rescate de Aves, una de las compañías contratadas por BP para limpiar el daño, trabajan curando a animales afectados por el petróleo.

El Centro ofrece acceso limitado a la prensa los lunes, miércoles y viernes durante apenas dos horas cada vez. IPS llegó un miércoles, sólo para enterarse de que ya no se podía ingresar debido a que la admisión se había restringido a dos días semanales.

Cuando IPS le preguntó al guardia de seguridad privada que le impidió entrar a quién respondía, señaló: "Trabajo para HUB, una compañía de seguridad contratada por BP".

Hub Enterprises, con sede en Broussard, Louisiana, tiene un contrato con BP para proveer "funcionarios de seguridad" y "supervisores".

A Don le pagan entre 13 y 14 dólares la hora para mantener a la prensa alejada de lo que ocurre con el mayor desastre ambiental causado por un derrame petrolero en la historia de Estados Unidos.

Unos 60.000 barriles de 159 litros de petróleo aún se filtran cada día al Golfo de México, más de dos meses después de la explosión el 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon, operada por BP.

La semana pasada, la Guardia Costera impuso nuevas restricciones a la cobertura de los medios. Los periodistas pueden recibir multas de hasta 40.000 dólares o penas de prisión de entre uno y cinco años si violan la regla que les impide acercarse a menos de 20 metros de cualquier bomba o embarcación de limpieza.

El Comando Unificado, creado por el gobierno de Barack Obama para atender la situación ambiental, arguye que se trata de una "zona de seguridad" y que cualquier intruso puede obstaculizar las tareas.

Pero hay muchos indicios de que el cerco a la prensa ha aumentado en muchas otras maneras.

La semana pasada, IPS tenía una entrevista agendada con un experto del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Estado de Louisiana, en Nueva Orelans, quien conocía de cerca las investigaciones de esa institución sobre el posible impacto del derrame de BP.

La misma mañana en que se concretaría la cita, el experto, que prefirió mantener el anonimato, envió un mensaje de correo electrónico a IPS señalando: "Me dijeron que cancelara la entrevista. Lamento cualquier inconveniente que le pueda haber causado".

Cuando IPS le preguntó si había alguna razón particular para el cambio de planes, respondió: "No".

Una fuente anónima más tarde informó a IPS que la decisión había sido tomada por el rector Larry Hollier, quien preside el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad.

BP provee la mayor parte de la financiación para estudiar los efectos del desastre petrolero, y ha prometido 500 millones de dólares para proyectos de investigación y de restauración.

Robert Gagosian es presidente del Consorcio para Liderazgo Oceánico, que representa a instituciones dedicadas a la investigación de océanos y acuarios, y administra un programa de investigación sobre perforación marítima. El experto está preocupado sobre cómo está siendo utilizado el dinero.

Sus temores, compartidos con otros científicos e investigadores, radican en el interés de BP en preservar su negocio. También dudan si se usará un criterio adecuado para evaluar qué investigaciones llevar a cabo.

Jeff Short, ex científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y ahora miembro del grupo conservacionista Oceana, sostuvo que, al ser BP quien paga las investigaciones, el gobierno está cediendo el control de la situación.  "Yo mismo me pregunto, ¿por qué BP querría volcar dinero en proyectos que claramente mostrarán mucho más el daño ambiental de lo que habría salido a la luz de todas formas?", dijo.

Los primeros 25 millones de dólares de los fondos de BP fueron rápidamente distribuidos entre la Universidad del Estado de Louisiana, el Instituto de Oceanografía de Florida, la Universidad de Florida del Sur y un consorcio liderado por la Universidad del Estado de Mississippi.

Muchos científicos independientes y periodistas temen que esto sea parte de un esfuerzo para influenciar los estudios y la forma en que esas instituciones públicas hablen a la prensa sobre el desastre.

El 2 de julio, Lance Rosenfield, reportero gráfico del medio de periodismo de investigación sin fines de lucro ProPublica, fue detenido brevemente por la policía cuando tomaba fotografías cerca de la refinería de BP en la ciudad de Texas.

Rosenfield dijo haber sido enfrentado por un funcionario de seguridad de BP, por la policía local y por un hombre que se identificó como agente del Departamento de Seguridad Interna.

El reportero fue liberado luego de que la policía revisara sus fotos y registrara su fecha de nacimiento, número de seguridad social y otra información personal. Un agente de policía luego entregó los datos al guardia de seguridad de BP, lo que, según le dijo el uniformado a Rosenfield, era parte de un "procedimiento operativo estándar".

También hay restricciones en el espacio aéreo sobre las zonas donde se realizan las operaciones de contención y limpieza del petróleo. La Administración Federal de Aviación prohibió vuelos de medios de prensa a menos de 900 metros sobre las áreas afectadas por el derrame.

(FIN/2010)


BP realiza las últimas pruebas previas a sellado pozo del Golfo de México
La operación conocida como "static kill" (eliminación estática) busca empujar el petróleo hacia su lugar original, un depósito situado a 4.000 metros bajo la superficie marina.
Lunes 2 Agosto 2010

La petrolera BP planea realizar hoy las últimas pruebas para determinar si procede a sellar el martes el pozo averiado en el Golfo de México mediante una inyección de lodo pesado a través de la cabeza del manantial, dijo hoy la firma.

La operación conocida como "static kill" (eliminación estática) busca empujar el petróleo hacia su lugar original, un depósito situado a 4.000 metros bajo la superficie marina.

BP ya había probado en mayo, sin éxito, inyectar una mezcla de cemento y lodo pesado para sellar el pozo averiado Macondo.

La diferencia con este nuevo intento similar es que ahora BP cuenta con una campana de contención sobre el pozo que por el momento lo mantiene cerrado y que permitiría a los equipos inyectar la mezcla a baja presión y a baja velocidad, con mayores probabilidades de éxito desde la superficie.

Para asegurar que el pozo queda definitivamente cerrado, la firma responsable del peor desastre ecológico en la historia de EE.UU. procederá a continuación a clausurar también el pozo en la parte inferior, mediante un procedimiento bautizado como "bottom kill".  Esa operación se llevará a cabo a través del pozo auxiliar que excava BP en la zona.

La Casa Blanca dijo hoy estar "vigilando con cautela" la situación que llega 105 días después de la explosión y posterior hundimiento de una plataforma petrolífera operada por BP en la zona.

Kent Wells, vicepresidente ejecutivo de BP, dijo hoy a los medios que esperan que de no haber contratiempos toda la operación debería estar finalizada entre el 11 y el 15 de este mes.  BP logró sellar de forma temporal el pozo Macondo el 15 de julio mediante la instalación de una enorme campana de contención que actúa desde entonces como una especie de tapón.

El almirante retirado de la Guardia Costera, Thad Allen, que coordina la respuesta del Gobierno al vertido, señaló hoy en rueda de prensa telefónica que tienen previsto desplazar a la zona 22 grandes embarcaciones que se encargarían de extraer el petróleo del mar si hubiese alguna fuga durante la operación de sellado. EFE

Preocupan efectos a largo plazo del desastre en Golfo de México

Por Dahr Jamail

Louisiana construye bermas de arena como ésta, ubicada en las islas Chandeleur. Crédito: Erika Blumenfeld/IPS
Louisiana construye  bermas de arena como ésta, ubicada en las islas Chandeleur. Crédito: Erika Blumenfeld/IPS

GULFPORT, Estados Unidos, ago (IPS) – Aunque los últimos informes de prensa hablan de una rápida recuperación del Golfo de México, científicos y biólogos se muestran "profundamente preocupados" por los impactos del derrame de crudo causado por la firma British Petroleum (BP), que probablemente durarán "varias décadas".

Así lo declaró a IPS el oceanógrafo Ed Cake, quien también es biólogo marino y experto en ostras. "Yo no estaré aquí para ver la recuperación", aseguró.

Su sombrío pronóstico se origina, parcialmente, en la comparación que estableció entre el derrame de BP y los anteriores: el del petrolero Exxon Valdez, que tuvo lugar en 1989 en aguas del noroccidental estado estadounidense de Alaska, y el de la plataforma de exploración Ixtoc-1, de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), ocurrido en 1979 en la mexicana bahía de Campeche.

"Los impactos del de Exxon Valdez se siguen sintiendo 21 años después. Los de Ixtoc-1 todavía se sienten 31 años más tarde", dijo Cake.

"Conozco gente que estudia a las ostras en bahías de la península de Yucatán, y éstas todavía no han vuelto luego de 31 años", agregó.

En cuanto al derrame causado por BP, actualmente considerado el peor de la historia, el petróleo comenzó a diseminarse por el Golfo de México el 20 de abril, cuando la plataforma de exploración Deepwater Horizon, que BP arrendaba a la firma suiza Transocean, sufrió una explosión y, dos días después, se hundió.

A Cake le preocupan los hábitat de aguas profundas. Dado que BP usó por lo menos 7,2 millones de litros de dispersantes químicos, la mayor parte del petróleo quedó bajo la superficie, depositándose en buena medida en el suelo marino.

Como ejemplo, citó "un nuevo ecosistema de colonias de corales" en un radio de 16 kilómetros del lugar donde estalló el pozo de BP. El bioma fue hallado por una empresa de oleoductos mientras elaboraba un estudio de impacto ambiental siguiendo la ruta de su cañería.

Sin embargo, esos arrecifes "cuya existencia nadie conocía, ahora estarán cubiertos de petróleo y no se recuperarán", dijo Cake.

El oceanógrafo Stephen Cofer-Shabica, del sudoriental estado estadounidense de Carolina del Sur, estudia la biología de las islas-barrera, y realizó un seguimiento de los efectos del desastre de Ixtoc-1 en la Costa Nacional de la Isla del Padre, en el sur de Texas.

En esas arenas todavía hay petróleo, dijo a IPS. Pero su principal preocupación es qué hace ahora Louisiana en respuesta al derrame de BP.

El gobernador de ese sudoriental estado, Bobby Jindal, autorizó el dragado y la construcción de bermas de arena cerca de las islas-barrera de Louisiana, en un esfuerzo por mantener el petróleo alejado de la costa.

Un área donde todavía está en curso el dragado es las islas Chandeleur. Ese proyecto "es totalmente inútil y un desperdicio de recursos", dijo Cofer-Shabica.

"Eso es lo que hallo totalmente incomprensible. Hay petróleo flotando bajo la superficie y se ha dispersado. Y estas islas-barrera no tendrán ningún efecto en absoluto", opinó.

Incluso, "desde una perspectiva oceanográfica, son biológicamente destructivas", agregó.

"En cualquier caso Louisiana está en una posición precaria, por el hundimiento que tiene lugar en el delta, y además hay una elevación mundial del nivel del mar, así que hay dos factores físicos que conspiran contra sus pantanos. Así que no tiene sentido construir islas-barrera para impedir el paso del petróleo", sostuvo.

A esto se suma que los impactos biológicos de crear esas islas "son mayores que los impactos físicos", según Cofer-Shabica.

"Se trata de aguas llanas, ricas en almejas, gusanos y bacterias, que serán arrancados y destruidos", explicó.

A Cake también le preocupa que el petróleo contamine las ostras.

Tanto BP como la Guardia Costera son acusados de haber vertido demasiado dispersante, un solvente industrial empleado para que el petróleo se hunda bajo la superficie del mar.

Por ejemplo, el dispersante Corexit 9527 "descompone el petróleo en microglóbulos. Ésa es la parte perjudicial para las ostras, que se alimentan de partículas de entre tres y 12 millonésimas partes de metro", dijo Cake. Los microglóbulos serán ingeridos, pero cuando el organismo absorba parte de ese petróleo sufrirá lesiones, explicó.

Según Cake, los equipos que participan en su investigación realizan un seguimiento de las áreas afectadas por el derrame de BP.

"El mes pasado, en Breton y Chandeleur Sounds, el petróleo estaba allí durante el día, se lo rociaba con Corexit por la noche y al día siguiente se había ido. ¿A dónde? Al fondo, junto a las granjas de ostras. Así que en ese punto hay mucha menos agua donde ese Corexit se pueda dispersar, y eso puede impactar en las ostras", dijo.

Para él, BP quiso "hundir" el petróleo para sacarlo de la vista pública.

Chasidy Fisher Hobbs, de la organización Emerald Coastkeeper, con sede en Pensacola, en el sudoriental estado de Florida, integra la Junta de Asesoramiento Ambiental de la ciudad y el Comité Ambiental Ciudadano del condado de Escambia, además de dirigir la firma de litigios ambientales Geography & Environment.

"Estamos envenenando toda la cadena alimentaria del Golfo de México. Es una locura, es criminal. Me preocupa profundamente el impacto ecológico y humano a largo plazo", dijo a IPS.

Según Cake, el petróleo que se encuentra en el fondo del Golfo de México "es ingerido por bacterias", y a medida que éstas crecen consumen el oxígeno existente en esa área, lo que creará zonas muertas.



Pelícanos marrones, una de las especies más afectadas por el derrame, vuelan en el Golfo de México buscando alimentos en aguas poco profundas.

La conducta de los animales marinos del Golfo de México es interpretada como la huída de las especies terrestres de los incendios forestales.

Varias especies marinas que habitan las aguas del Golfo de México, muestran cambios en su comportamiento. Los biólogos interpretan las alteraciones como una conducta de huída del derrame de petróleo.

Delfines y tiburones están apareciendo ahora frente a las playas de la Florida, en aguas, sorprendentemente, poco profundas. La conducta ha sido asociadas con la de los animales que huyen de un incendio forestal.

El desastre que ha producido la fuga de petróleo que ya tiene tre meses, desde la perforación subacuática de British Petroleum (BP), está siendo seguido en su impacto sobre las especies marinas, por parte de biólogos especializados.

"Haciendo una comparación, uno podría preguntarse por qué la fauna silvestre corre a los bordes de un bosque que se incendia. Multitudes de peces, tiburones y tortugas tratarán de huir de aguas al detectar que no es apta" para la vida, dijo el biólogo marino Larry Crowder.

Varias especies de peces y otros especímenes de la fauna silvestre del Golfo se están acercando a las costas, en busca de aguas menos contaminadas o libres de contaminación, donde se les haga más fácil respirar y alimentarse en forma saludable.

Sin embargo, este acercamiento a aguas menos profundas los hace más accesibles para depredadores como aves marinas y atrae a predadores marinos como tiburones. La dinámica despierta preocupación en los biólogos.

Lisas, cangrejos, rayas y peces pequeños se congregan por millares en torno a un muelle en Alabama.

Según los biólogos, estos cambios de conducta revelan que sus hábitats originales están contaminados. Pero a la vez, una superpoblación en aguas pocas profundas los coloca en riesgo de muertes masivas por falta de oxigeno.

También todos los días los biólogos que patrullan en botes las áreas afectadas, encuentran aves, tortugas y otras especies muertas, aunque todavía los números son extraordinariamente bajos comparados con lo que se esperaba, dada la magnitud del desastre.  Las últimas cifras revelan que 783 aves, 353 tortugas y 41 mamíferos han muerto. En 1989, cuando el desastre del Exxon Valdez en Alaska, murieron 250 mil aves y 2.800 nutrias marinas.

Sin embargo, los científicos sospechan que muchos animales que mueren simplemente se hunden en el mar, dada la gran extensión afectada. Las búsqueda ahora están dirigidas también a los pantanos de Louisiana, donde muchos animales se refugian buscando protección al sentirse debilitados. "Así es como entienden que deben protegerse", dijo Doug Zimmer, vocero del Servicio de Peces y Vida Marina.

Otra posibilidad que los biólogos consideran, es que la baja mortandad sea debida a que recién comienza a verse el impacto. "Creo que esto se debe en parte a que el impacto de la crisis apenas comienza", dijo el biólogo marino John Hocevar.

El recuento de la vida silvestre muerta en el golfo no sólo tiene interés académico: ayudará a determinar cuánto deberá pagar la petrolera británica BP.

Fuente: www.voanews.com

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